La revolución de la moda sostenible y sus oportunidades para la diversidad

POR LUCY MARTIN


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Las marcas éticas y sostenibles están poniendo la industria de la moda patas arriba de numerosas maneras. Proponen un nuevo comienzo, de cero, para sustituir una industria que actualmente está contribuyendo al 10 % de las emisiones de carbono de todo el mundo (1). Esta tendencia hacia una forma de comprar ropa más respetuosa con el medioambiente no solo reduce el impacto de la moda rápida en la crisis climática, también proporciona las oportunidades para revertir los efectos negativos de la moda respecto a otras cuestiones sociales.


Durante años, nuestra forma de vestir ha tendido a encajar dentro de las categorías de lo «masculino» o «femenino», a menudo impuestas por las expectativas sociales sobre cómo hombres y mujeres deberían vestir, ser y mostrarse. Todavía hoy podemos ver en tiendas de ropa por todo el mundo secciones específicas para «hombre» y «mujer», a pesar de los importantes progresos alcanzados en materia de androginia durante los últimos años. La industria en su conjunto, tal como se promueve a través de los desfiles de alta costura, la publicidad y el marketing realizados por las grandes marcas, todavía reivindica los ideales de género heteronormativos a los que se ajustan.


Las nuevas marcas sostenibles que estén buscando darle la vuelta al efecto negativo de la industria de la moda en el medioambiente tienen delante otra gran oportunidad. Pueden rechazar las barreras de género que tradicionalmente vemos en las marcas de ropa, revistas, pasarelas y tiendas en todo el mundo. La introducción de gamas unisex y la eliminación de las etiquetas de «hombre» y «mujer» en las prendas de ropa, permitiría a estas marcas liderar el cambio para conseguir una mayor aceptación social del género fluido; aliviando así la presión social de ajustarse a las normas de género tradicionales y permitiendo que las personas con identidades de género fluido y transgénero se sientan más aceptadas y reconocidas.


Los movimientos medioambientales de todo el mundo normalmente apoyan otras causas que también buscan una sociedad mejor y más igualitaria para todos. No sorprendería entonces que las marcas ecológicas quisieran marcar la diferencia de otras formas.


La industria de la moda actual puede resultar inaccesible para algunas personas. Si bien se han hecho algunos cambios en empresas como, por ejemplo, Marks and Spencer, que nos muestra modelos en sillas de ruedas para anunciar su ropa, la industria en su conjunto puede percibirse como excluyente para cualquiera que no encaje en un determinado patrón. El número de personas con discapacidad contratadas para anuncios de ropa, revistas de moda o como modelos es desproporcionadamente bajo. Empezar de cero con marcas sostenibles ofrece la oportunidad de dirigirse a personas de todo tipo desde el principio. En los últimos años también se han dado pasos agigantados hacia la diversidad racial de los modelos de ropa, pero aún queda mucho camino por recorrer.


Algunas marcas sostenibles ya están demostrando su compromiso de diversificación, junto con la reducción de su huella medioambiental. TALA es una nueva marca de gran diversidad y respetuosa con el medioambiente, originaria del Reino Unido. Cuenta actualmente con un 92 % de sostenibilidad y un objetivo de ser 100 % sostenible, y fabrica ropa a partir de retales de fábrica y botellas de plástico recicladas (2). Sus modelos representan todos los tamaños, edades, orígenes y etnias diferentes. Si cada vez más marcas sostenibles estuvieran dispuestas a diversificarse, la industria podría reconstruirse mucho mejor desde la base.


Los beneficios reales de las marcas sostenibles se apreciarán en la reducción de los residuos y del impacto ambiental negativo que la industria de la moda supone para el planeta. Pero estas marcas también tienen una excelente oportunidad para redefinir la industria de la moda, volviéndola más inclusiva de muchas maneras.


Bibliografía:


1. Business Insider. https://www.businessinsider.com/fast-fashion-environmental-impact-pollution-emissions-waste-water-2019-10?r=US&IR=T#in-total-up-to-85-of-textiles-go-into-landfills-each-year-thats-enough-to-fill-the-sydney-harbor-annually-6

2. TALA. https://www.wearetala.com/



Traducido del inglés por Andrea García Hernández


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