La moda tiene un problema de obsolescencia programada

POR FRAN CRESSWELL


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Imagina tus vaqueros favoritos. Cómodos, sostenibles y que te hacen una figura increíble.

¿Alguna vez has pensado en cómo se hacen?

Tus vaqueros empezaron siendo simples plantas de algodón, probablemente en algún lugar del sur de Estados Unidos o de la India. Cuando recolectaron suficiente algodón, lo tiñeron a partir de un proceso aterrador para el medio ambiente. Después, le dieron la forma de lo que vistes cada semana. Probablemente lo hicieron trabajadoras chinas que trabajan 15 horas al día por apenas 100 euros al mes.

¿Y sabes qué es lo peor?

Tus vaqueros están diseñados para morir en unos meses

Así es, todo ese sufrimiento, causado a personas y al planeta. Y ni siquiera están hechos para sobrevivir tu día a día.

Pero no todo va a ser malo. Quiero hablarte del concepto «obsolescencia programada» y de cómo evitarla. De este modo, podemos cambiar el planeta. Los vaqueros, poco a poco.

Tiremos del hilo.

¿Qué es la obsolescencia programada?

La idea de obsolescencia programada fue concebida por primera vez en 1928 por el pionero del márquetin Justus George Frederick. Este afirmaba que era «necesario inducir a la gente a comprar una creciente variedad de cosas, no para usarlas, sino para activar el comercio y desecharlas al poco tiempo».

En otras palabras, la obsolescencia programada significa que tu ropa no está diseñada para durar. De hecho, está diseñada para morir. Las empresas crean productos de tal manera que se desechen prematuramente, tanto si dejan de funcionar como si dejan de ser deseables. Solo para que los consumidores (o sea, nosotros) compren más a menudo.

Este artículo se centra en la industria de la moda, pero que quede claro: la obsolescencia programada afecta a todos los ámbitos de nuestra vida: desde la tecnología a la automovilística y los electrodomésticos.

¿Dónde puedes ver la obsolescencia programada en la moda?

Mi abuela, a sus 100 años, recuerda las pasadas décadas, cuando la ropa se consideraba una inversión. Las prendas se diseñaban para que duraran muchos años y para que pudieran quitarse y ponerse con facilidad. De vuelta al presente, la ropa casi nunca sigue ese patrón.

Conforme ha ido cayendo el precio de la ropa, también lo han hecho la calidad de producción y el salario de los trabajadores del sector textil. No se espera que las prendas duren más de un par de meses. Estamos tan acostumbrados a la idea de que arreglar nuestra ropa no vale el precio ni el esfuerzo… Demonios, ¿cómo va a haber motivación si un par de vaqueros cuesta lo mismo que una comida?

Esta bajada en la calidad presenta también serias implicaciones medioambientales. Alrededor del 60 % de la ropa está hecha de poliéster: un tejido barato fabricado a base de plástico. Y la mayoría de ese porcentaje seguirá de una pieza en un vertedero mucho después de que nos hayamos muerto.

La «obsolescencia psicológica» también interviene en la moda

La obsolescencia psicológica se da cuando, intencionadamente, hacen que nos sintamos insatisfechos con productos que siguen funcionando a la perfección. Estamos rodeados de márquetin psicológicamente manipulador, de influencers a las que nunca veremos con el mismo modelito dos veces y de un constante aluvión de nuevos artículos baratos.

Los proveedores de moda rápida (Hello, H&M y Zara) cuentan con nada menos que 52 temporadas al año. Un fuerte contraste comparado con aquellas no tan lejanas dos temporadas. Toda su estructura empresarial está diseñada para animar a los consumidores a comprar cada vez más.

Como resultado, mucha gente se sorprende queriendo deshacerse de aquello que tiene en favor de algo más nuevo y brillante.

Y cuando los proveedores no consiguen hacer de una prenda algo indeseado, sin duda podrán hacer que deje de estar disponible. Las marcas de lujo y las de moda rápida comparten la práctica de destruir existencias pasadas para hacer hueco a nuevos productos. En 2017, Burberry destruyó ropa, accesorios y perfumes valorados en casi 25 millones de euros para «proteger su firma».

¿Cómo puedes evitar la obsolescencia programada?

No tiene por qué ser así. Evitar la obsolescencia programada es un tema amplio ya de por sí, pero aquí tienes tres sencillos consejos que puedes aplicar hoy mismo:

  1. Organiza tu armario: encuentra las prendas que te encantan y que te sientan bien, no solo las imprescindibles del momento. Descubre lo que te funciona y apuesta por ello.

  2. Compra menos pero mejor: esto implica que puedes invertir en prendas de mayor calidad que soportarán el paso del tiempo.

  3. Cuida lo que compras: la ropa dura mucho más cuando la cuidas bien. Quizás necesites realizar algunos ajustes, o encontrar un sastre y un zapatero locales.

Es innegable que la obsolescencia programada tiene mucho que ver con cómo funciona la industria de la moda. Con estos sencillos pasos podrás parar y romper el ciclo de la obsolescencia programada en tu armario.

Es importante que recordemos que tenemos elección. Una alternativa para mejorar por nuestra salud mental y por nuestro saldo bancario, y beneficiar al medio ambiente y a las trabajadores del mundo. Dejemos de comprar ropa de poca calidad y de apoyar empresas que no actúan en nuestro beneficio.



Traducido por Esther Pareja


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