La glorificación de la moda rápida en las redes sociales

POR CHELSEA NAJERA


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Vídeos titulados «¡Me gasté 500 £ en X!» acumulan millones de reproducciones en YouTube. Los influencers reciben grandes cantidades de dinero por publicar regularmente hauls de moda. Estos vídeos divertidos e interactivos hacen posible que su público esté al día de las últimas tendencias al mismo tiempo que les muestran una gran variedad de marcas asequibles. Sin embargo, aunque estos vídeos parecen inofensivos, a menudo perpetúan un consumo excesivo de ropa no ética.


El dañino marketing de los influencers


El auge de las redes sociales ha dado como resultado que muchas marcas de moda rápida colaboren con influencers, ofreciéndoles incentivos pecuniarios a cambio de promocionar sus productos. Por ejemplo, una compañía puede ofrecer entre 200 y 1000 £ por cada haul. Desafortunadamente, estos tentadores contratos a menudo desvían la atención de la alarmante realidad sobre estas marcas de moda rápida. La asequibilidad de estas firmas se refleja en sus precios irrisorios, como bikinis a 1 £ o vestidos a 2 £.


Aunque estos precios resultan muy llamativos para los compradores, también contribuyen a la terrible explotación laboral. El 5 de julio de 2020 se denunció que había trabajadores en Leicester (Reino Unido) que estaban confeccionando ropa para empresas de moda rápida por un sueldo de 3,50 £/hora. Esto es ilegal. Además, las condiciones laborales en las fábricas son inadecuadas y las empresas están produciendo desechos masivamente. Pese a ello, los influencers se muestran reacios a expresar sus opiniones por miedo a perder patrocinadores; en lugar de ello, continúan fomentando una cultura consumista que presiona a los espectadores para que estén siempre a la última moda.


Conservando el consumismo


En una sociedad que nos presiona constantemente para compararnos con el vecino, los hauls pueden alimentar nuestras ansias de estar al día con las últimas tendencias. Esto contribuye a nuestra obsesión por el consumo, comprando y tirando productos de manera habitual. El autor e investigador en diseño Kirsi Niinimäki descubrió que el tiempo de uso medio de la ropa ha disminuido un 36 %. Nuestra cultura consumista ha dado como resultado que muchas de nuestras prendas se hayan usado menos de 3 veces. Esto es un derroche terrible, con el 87 % de la ropa siendo arrojada a vertederos o incinerada. Esto incluso ha llevado a que se arrojen de manera irresponsable cantidades masivas de ropa en países en desarrollo.


El consumismo también puede tener un impacto negativo en nuestra salud mental. El psicólogo Tim Kasser descubrió que aquellas personas absortas por el materialismo tienden a desarrollar comportamientos destructivos debido a su falta de satisfacción y sus problemas de gastos. Esto es especialmente perjudicial para un público joven e impresionable que puede sentir una gran presión por verse «guay» en las redes sociales. Está claro que la cultura haul puede ser dañina para los problemas medioambientales ya existentes provocados por la industria de la moda, pero también promueve una cultura materialista poco saludable.


Cómo podemos progresar


No se trata de eliminar completamente los hauls de las redes sociales. Sin embargo, los influencers deberían tomar consciencia de las marcas con las que trabajan e intentar abstenerse de publicar hauls excesivos de manera semanal. También hay influencers increíbles por ahí, como Kristen Leo o Arden Rose, que publican contenido esclarecedor relacionado con la moda sostenible y ética. Lo más importante es que podemos colaborar comprando productos que sabemos que nos pondremos a menudo, invirtiendo en la compra de segunda mano y educándonos sobre los problemas de la moda rápida.



Traducido por Estíbaliz Correa



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