El agua: la última víctima de la moda

POR LIVVY SHELMERDINE


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Todos hemos sido víctimas de la moda: comprar cosas que no necesitamos, pedir la talla que no es… Nada nuevo. Todos estos problemas se pueden solucionar (devolución, reembolso, etc.), pero no se puede devolver el agua gastada.


Se necesitan cerca de 7 500 litros de agua para producir un pantalón vaquero. Con esa cifra, una persona tiene más que suficiente para beber ocho vasos al día durante diez años. Esto se debe a que la prenda se obtiene de una planta que requiere grandes cantidades de agua: el algodón, que constituye el 90 % de las fibras naturales que se utilizan en la industria textil.


Durante los últimos cincuenta años, el cultivo de algodón ha consumido las reservas de agua de uno de los lagos más grandes del mundo, el mar de Aral, en Uzbekistán. Como consecuencia, ahora es un desierto de tierra baldía.


El proceso masivo de teñido de tejidos emplea suficiente agua para llenar dos millones de piscinas olímpicas al año. Se trata del segundo mayor contaminador de agua del mundo, ya que las aguas residuales del proceso de teñido se vierten a acequias, arroyos o ríos.


En general, la industria de la moda es la responsable del 20 % de la contaminación del agua de uso industrial a nivel mundial. Una enorme escasez de agua asola el planeta y nos vestimos con el problema todos los días. Los países con una economía baja se ven más afectados puesto que carecen de recursos para invertir en suministros de agua dulce. Estos países son, a su vez, los que proveen la mano de obra a la moda rápida.


¿Qué puedes hacer?


Comprueba la procedencia de tu ropa. ¿Apoyas marcas locales que obtienen sus tejidos de manera sostenible o compras en empresas de moda rápida cuya ropa se confecciona en uno de los países más afectados?


Desde luego, no se trata de buscar culpables: ¡todos lo somos! Sé que he comprado mucha ropa en esas tiendas, pero tienen tan poca calidad que tengo que volver a comprar al poco tiempo. Esto tiene que cambiar. Y el cambio comienza con cada uno de nosotros individualmente: si suficiente gente dejara de apoyar estas marcas de ropa inmorales e insostenibles, estas se verían obligadas a cambiar su proceder. De otro modo, se verían eclipsadas por comercios de calidad que usan medios de producción en condiciones, con lo cual alcanzaríamos una normalidad sostenible.


Recicla ropa. Todos tenemos prendas que no usamos, pero que nunca nos molestamos en tirar (sabes a las que me refiero). Esa camiseta vieja al fondo de tu armario a la que ni has mirado en un año o ese antiguo pantalón de chándal con un descosido. Recicla con creatividad. Usa tu imaginación y transfórmalos en algo que sí te pondrás. Ahora bien, si no eres un manitas del textil, ve a tiendas de caridad. Si quieres hacer más, intercámbialas y compártelas en loveyourclothes.org.uk. También puedes enviarlas a TRAID, que gestiona 15 000 puntos de recogida de ropa y ofrece servicio gratuito de recogida a domicilio.


Cuesta muy poco cambiar el mundo.

Traducido por Esther Pareja


Referencias: Business Insider. https://www.businessinsider.in/science/news/the-fashion-industry-emits-more-carbon-than-international-flights-and-maritime-shipping-combined-here-are-the-biggest-ways-it-impacts-the-planet-/articleshow/71640863.cms World Economic Forum. https://www.weforum.org/agenda/2020/01/fashion-industry-carbon-unsustainable-environment-pollution/



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