Cómo el feminismo y la moda rápida están intrínsecamente relacionados

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Desde sus comienzos a finales de los 90, la moda rápida se ha convertido en un producto de primera necesidad, tanto en las tiendas como en nuestro armario. Con 52 temporadas, cada año se fabrican miles de millones de prendas de ropa con altos márgenes de beneficio: la moda rápida es un sueño capitalista.


Empresas como Zara, H&M, Topshop y otras muchas están creciendo gracias a Instagram y a la necesidad de disponer de un nuevo conjunto para cada ocasión - el hashtag OOTD (que corresponde a las siglas en inglés de “Conjunto del día”) cuenta con más de 314 millones de entradas en Instagram.


Solamente existe un problema: la explotación.


La industria de la moda rápida está explotando tanto a las personas como al planeta. Sin embargo, en este artículo me centraré únicamente en el factor humano.


Aproximadamente el 80% de las personas que fabrican nuestra ropa son mujeres de entre 18 y 35 años y se calcula que estas ganan un mísero 1-3% del valor de venta de los artículos. Estas mujeres cuentan con pocos derechos (o ninguno) y pasan horas trabajando de forma intensiva tan solo para sobrevivir. La mayoría recibe un salario inferior al mínimo interprofesional y lo más probable es que no sea digno.


El diccionario Merriam-Webster define el feminismo interseccional como “la forma compleja y cambiante en la que diferentes formas de discriminación se superponen, se acumulan y se cruzan”. Esto significa que la discriminación puede agravarse cuando se combinan varios factores, como el género, la raza o la clase. Si tu feminismo excluye a cualquiera que no sea una mujer blanca y con un cuerpo normativo, realmente no se trata de feminismo.


En el Día Internacional de la Mujer, muchas firmas de moda rápida acudieron a los medios de comunicación para explicar cómo potenciaban y apoyaban a las mujeres. Muchas incluso vendían prendas de ropa con lemas e iconografía feminista. ¿Alguien más puede oler la hipocresía? Esas camisetas "feministas" probablemente las habían fabricado mujeres de color en una fábrica poco segura y cobrando una cantidad inferior a la del salario mínimo.


Este artículo no trata de avergonzar a quien compra moda rápida. No es culpa del consumidor que el modelo de negocio de las firmas se base en la explotación y no deberíamos pararnos a escuchar sus discursos sobre ecoblanqueamiento y sus vagas declaraciones sobre ética y sostenibilidad. Para muchos, las tiendas de moda rápida son la única opción; la moda ética continúa siendo para la gente privilegiada que dispone del dinero, el tiempo y el tipo de cuerpo necesarios para consumirla.


Por todo esto, la pregunta de “¿puedes ser feminista y comprar moda rápida?” es algo complicada. La realidad de la industria de la moda rápida sigue siendo un tema que la gente parece ignorar o simplemente no conoce; tal y como dicen, la ignorancia es una bendición. Necesitamos hablar más sobre la explotación de las mujeres, en especial las de color, y reflexionar sobre cómo gastamos nuestro dinero y lo que estamos apoyando.


En el caso de las feministas que se lo puedan permitir, comprar ropa de marcas éticas, tiendas de segunda mano o simplemente comprar menos es una responsabilidad que deben asumir. Si necesitas comprar ropa de marcas de moda rápida, ponte en contacto con ellas y pregúntales, "¿Quién ha fabricado mi ropa?". Comparte información en tus historias de Instagram y sigue a personas que nos eduquen sobre este tema (recomendaciones al final de este artículo); cada pequeño gesto puede marcar la diferencia.


Os dejo con esta última frase: antes de comprar esa camiseta con la inscripción «Las mujeres empoderadas empoderan a otras mujeres», planteaos si la mujer que la fabricó está realmente empoderada.


5 influencers de la moda ética a los que apoyar:



@ajabarber

@aditimayer

@venetialamanna

@tickover

@ecological.ly


Traducido por Pilar Verd


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